La Agenda Post 2015 vista desde afuera

Hace algunas semanas CIC publicó “¿Un laboratorio para el desarrollo sustentable? América Latina, el Caribe y la Agenda de Desarrollo Post 2015”, un informe que escribí junto a mi colega Alejandra Kubitschek-Bujones.

Este informe fue solicitado como insumo para la reunión del Grupo de Embajadores de Países de América Latina y el Caribe en las Naciones Unidas, sus negociadores y representantes de las Naciones Unidas en la región, junto con el documento What Happens Now? Taking the Post-2015 Agenda to the Next Stage.

Si bien Alejandra es experta en la región, yo no lo soy. Lo que aquí les voy a presentar es una perspectiva externa, basada en una serie de entrevistas con personas de la región que están involucradas en el proceso de la Agenda Post 2015, y otros que la analizan desde un contexto geopolítico más amplio.

América Latina ha ejercido una influencia desproporcionada en las primeras etapas del debate sobre la Agenda Post 2015 y podría desempeñar un papel decisivo en los próximos dos años.

En el periodo previo a Río+20, Colombia y Guatemala publicaron una propuesta conjunta que puso a los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) en la agenda internacional. Este es un ejemplo clásico de cómo los países pueden impulsar políticas globales articulando conceptos generales en un formato que crea un debate amplio. Por su parte, como anfitrión de Río+20, Brasil desempeñó un papel importante en la conformación de los ODS. Además, el actual Presidente de la Asamblea General proviene de la región.

Durante los próximos dos años, los países de América Latina serán el voto decisivo en muchos temas claves. Ya sea que impulsen el progreso, o lo retrasen, tendrán un impacto significativo en si la ONU acuerda un reemplazo digno para los ODM.

Los países latinoamericanos ganarán influencia si se apoyan en sus experiencias como “laboratorios para el desarrollo sustentable”

Aunque pretendamos lo contrario, uno de los peores aspectos del debate Post 2015 y del desarrollo sustentable en general, es que resulta abrumadoramente formulista y abstracto; una letanía aburrida de frases recitadas por negociadores y partidarios.

Lo que fue sorpresivo, al hablar con los gobiernos latinoamericanos, es que muchos de ellos han defendido fuertemente la creencia de que el desarrollo puede alcanzarse de manera diferente –en el mundo real y en la escala que hace la diferencia para las vidas de un gran número de personas. Viniendo de Europa, donde los gobiernos están perdiendo el tiempo y esperando que las cosas estén mejor en una década, es muy refrescante escuchar a los países latinoamericanos discutir sobre cuál de los muchos modelos que coexisten en la región ofrece más a su gente.

Al recurrir a esta diversa e innovadora trayectoria, los gobiernos y los líderes de la sociedad civil y empresarial de la región tienen una oportunidad real para distanciar la nueva agenda del discurso vacío, dirigiéndola hacia un debate sobre las políticas concretas que se necesitan. Esto es fundamental considerando que los supuestos prevalecientes acerca de cómo funciona la economía están ampliamente desacreditados.

Pero la región no puede continuar intentando empujar los temas importantes para el lado de las negociaciones

La mayoría de los países de América Latina están comprometidos en una lucha para construir las instituciones y las estructuras sociales que necesitan si quieren satisfacer las necesidades de largo plazo de poblaciones predominantemente urbanas y cada vez más prósperas.

Pero muchos de sus ciudadanos viven en condiciones de inseguridad crónica. México tiene menos habitantes que Japón, pero mientras éste último país presenta alrededor de 500 asesinatos al año, más de 27,000 mexicanos fueron asesinados en 2011. Hay diez veces más probabilidad de ser asesinado en Nigeria que en el Reino Unido, pero ¡setenta y seis veces más probabilidad de ser asesinado en Honduras! La seguridad humana y un conjunto amplio de cuestiones sobre cómo construir instituciones que entreguen justicia y equidad a los ciudadanos son fundamentales para el futuro de América Latina. Hay también una dimensión transfronteriza ineludible, dado el papel que desempeña el crimen organizado en la conducción de la violencia y, una vez más, un “laboratorio” de respuestas innovadoras, especialmente en algunas de las ciudades más vanguardistas.

Estos problemas hacen que algunos de los gobiernos de la región se sientan incómodos (aunque otros están pidiendo a gritos un Post 2015 enfocado en los desafíos de la seguridad y la gobernanza), pero es mucho mejor para la región seguir adelante con esta agenda que quedar atascado en una postura defensiva.

Los países del Caribe podrían hacer que el mundo mantuviera sus ojos puestos en el medioambiente

La Organización de las Naciones Unidas está tan decidida en demostrar que el desarrollo sustentable es algo más que el medioambiente, que existe una gran posibilidad de que los nuevos objetivos estén fuertemente sesgados en contra de los problemas medioambientales fundamentales.

Esto es particularmente problemático para los estados insulares del Caribe, que enfrentan amenazas graves por el cambio climático. Estos países, junto con otros pequeños estados insulares, han tenido durante mucho tiempo una gran influencia en el proceso climático, pero ahora se están preparando para intentar asegurar que el marco de trabajo Post 2015 sea una contribución a la sustentabilidad ambiental, más allá de las habituales declaraciones de buenas intenciones. Esto no es una tarea fácil y requerirá un pensamiento visionario sobre cuáles son los objetivos mundiales que tienen el potencial para impulsar el cambio para aportar a lo que ya está ocurriendo en el sistema internacional.

Muchos de los temas planteados en el informe, así como los puntos señalados anteriormente, son aplicables a toda América Latina y el Caribe. Sin embargo, creo que los países del Caribe tienen una oportunidad única para impulsar una fuerte –y tangible- posición regional sobre el medioambiente y defenderla a nivel mundial. También pueden ayudar a responder a la pregunta de cómo deben interactuar la Agenda Post 2015 y el actual clima de negociaciones, dado que ambos procesos están destinados a ser suscritos en las cumbres de líderes a fines de ese año.

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Jan 14, 2014
David Steven
Latin America