2014: ¿el año de América Latina?

América Latina podría convertirse en una de las regiones más influyentes en las negociaciones con la comunidad internacional respecto a que seguirá o sustituirá a los Objetivos de Desarrollo del Milenio cuando expiren en el 2015.

Primero: La política.

Según lo discutido en el reciente informe del Centro sobre Cooperación Internacional, “Un laboratorio para el desarrollo sostenible de América Latina, el Caribe y el Programa de Post- 2015” , América Latina ha capturado con éxito las posiciones más importantes de los organismos comprometidos con la agenda Post-2015. Esto le da a la región una oportunidad única para dirigir e influir el resultado de las negociaciones Post- 2015 . Colombia actualmente preside el Consejo Económico y Social; Bolivia está al frente del Grupo G77 de Naciones; Antigua y Barbuda ocuparán la Presidencia de la Asamblea General hasta la Sesión #69. Además, Brasil lidera actualmente la Organización Mundial del Comercio y las negociaciones sobre el Clima COP 20 se llevarán a cabo en Lima, Perú .

Segundo: Las lecciones y experiencia.

América Latina ha servido como el laboratorio para el diseño e implementación de enfoques innovadores sobre el desarrollo sostenible en las distintas regiones. Esta región ha implementado algunos de los programas de desarrollo más reconocidos, combinando la reducción de la pobreza con la inclusión social. Utilizando nuevas y exitosas estrategias para la transferencia de dinero en efectivo, como Bolsa Familia de Brasil, Oportunidades en México y Chile Solidario, estos programas han desempeñado un papel importante en el aumento de los ingresos familiares, ayudando a incrementar la escolarización y reducir la malnutrición. Estos programas han demostrado ser económicamente prácticos – (en promedio, representan menos del 1 % del PIB), flexibles y sensibles a las condiciones y exigencias cambiantes, lo que resulta en un crecimiento inclusivo. Estas estrategias y tipo de política han ayudado a Latinoamérica a reducir la tendencia de aumento en la desigualdad global. Aunque América Latina sigue siendo la región más desigual del mundo, la desigualdad ha disminuido, a la vez que muchos otros países (por ejemplo, China e India) aun enfrentan marcados aumentos en la desigualdad.

Tercero: La credibilidad.

El éxito de estas políticas le da a la región credibilidad para hablar sobre el desarrollo. Aunque continua recibiendo asistencia oficial para el desarrollo, América Latina ha logrado reducir la pobreza principalmente a través de la movilización de recursos internos y la inversión social. Durante un período de crecimiento económico sostenido (en gran parte debido al aumento de los precios mundiales de materias primas) los gobiernos dieron prioridad a los programas y políticas que permitieron a las familias de pocos recursos reducir la vulnerabilidad a través de mecanismos de protección y empleo decente. Como resultado, según el Banco Mundial, más de 70 millones de personas han salido de la pobreza y 50 millones se han unido a la clase media entre 2003 y 2011. Por primera vez , el número de latinoamericanos de clase media ha superado al número de aquellos en la pobreza. Países de todo el mundo -especialmente en África- se preguntan qué pueden aprender de la experiencia latinoamericana.

Dicho todo esto, aun existen varios retos que podrían impedir que la región se beneficie de sus posiciones de liderazgo, experiencia innovadora y credibilidad internacional. A diferencia de otras regiones, América Latina está desgarrada con divisiones internas. Tradicionalmente ha sido incapaz de hablar con una sola voz en las negociaciones mundiales. Los países de América Latina se dividen a lo largo de un nivel ideológico que va desde aquellos que apoyan al mercado de libre comercio, calificado por algunos como “neo-liberal”, hasta el otro extremo del espectro, aquellos países que piden “un nuevo sistema económico para reemplazar al capitalismo”.

Hay una gran diferencia entre el tamaño de las economías de la región, los niveles de desarrollo, la geografía y sus recursos. Esto significa que las prioridades y los retos que enfrentan los distintos países de América Latina son muy diferentes, y el consenso a veces puede ser difícil de alcanzar. Aunque la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe cuentan con el potencial para coordinar sus diferentes políticas o planes de acción, este potencial es relativamente nuevo y no cuenta con los mecanismos necesarios para elaborar una posición común tal como los de la Unión Africana. Y si bien se habla mucho de la solidaridad, la diversidad de la región ha hecho que los países de América Latina tiendan a competir entre ellos, quizás, de la misma forma en que cooperan.

Además, antes del año 2015 muchos de estos países irán a las urnas. Algunos líderes ganarán con promesas dominadas por condiciones domésticas internas, en vez de otras consideraciones internacionales que resuenan menos con la población, mientras continúa la lucha con el lento crecimiento económico. (América Latina creció un 2.5 % en el 2013 en comparación con un 5% antes de la crisis financiera.) A menos que los propios latinoamericanos perciban un beneficio que resulte de la agenda Post-2015 o crean en la posibilidad de mejorías o ganancias, (por ejemplo, en la agenda de las alianzas mundiales ), puede existir una falta perjudicial de liderazgo político. 

De cualquier manera, una cosa es cierta: la importancia de América Latina y el Caribe. Sus posiciones de liderazgo en los organismos de trabajo dentro de un nuevo marco, sus experiencias innovadoras sobre la reducción de pobreza e inclusión social, y su credibilidad internacional, indican que la gente va a escuchar esta nueva voz.

Y su enorme diversidad significa que el proceso que sigue para llegar a un acuerdo o consenso, podría ser un anticipo a las negociaciones intergubernamentales más amplias por venir. Hoy en día, los países en desarrollo del resto del mundo se preguntan qué pueden aprender de la experiencia de América Latina. Si se aprovecha la oportunidad de participar de manera significativa en el debate internacional para ayudar a formar y dirigir las negociaciones a nivel mundial, América Latina y el Caribe podrían determinar que la agenda post-2015 sea verdaderamente transformadora.


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Jan 15, 2014
Latin America